Aprender, emprender

Esto no es un post jurídico, aunque trate de leyes. No se desanime.

Usted habrá oído hablar de una importantísima ley de Educación aún no aprobada, conocida como “Ley Wert” por el apellido del ministro de Educación que la promueve; nombre oficial, la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa, la LOMCE, y aquí tiene el enlace al proyecto [Nota: la Ley ha sido aprobada y está ya en el BOE, texto aquí]. Usted se ha enterado de que afecta profundamente al sistema educativo, de que se tramita con el apoyo en solitario del PP y aunque usted no sea docente ni discente, le sonará la polémica sobre si las becas han de quitarse a alumnos sin medios económicos que no alcancen tal nota y esas cosas que en definitiva significan si se fomenta o no la igualdad de oportunidades, y sabrá de las movilizaciones a que ha dado lugar y del reproche de muchos de que nos retrotrae a etapas afortunadamente superadas. En realidad da igual porque se aprobará en breve lo que diga el Ministro, con las pocas enmiendas aceptadas, que para eso maneja el rodillo parlamentario. Hasta ahí está usted al tanto, y podrá estar a favor o en contra, o sí o no con matices, que no todo es blanco o negro en la vida.

Pero lo que quizá no ha oído, porque pocos se lo han dicho, es que a la vez que esta ley se ha tramitado, y ya aprobado, otra ley que TAMBIÉN afecta profundamente a Educación, a todo el sistema educativo, desde primaria a la Universidad. Una ley, significativamente, que salvo en esto es de puro contenido económico. Porque ahora, lector, lectora, qué sorpresa (o no), es en leyes generales de contenido económico donde también se dictan los contenidos de los planes de estudios desde la primaria a la Universidad, sin que, por motivos de táctica, o por los misteriosos motivos que sean, se haya querido incluirlo en la Ley de Educación del Ministerio de Educación que se tramita a la vez; y sin que nadie se entere. Se trata de la Ley 14/2013, de 27 de septiembre, de apoyo a los emprendedores y su internacionalización (sic), publicada en el BOE del sábado 28 de septiembre, enlace aquí, y, pese a sus 96 páginas, con vigencia del domingo 29 de septiembre.

La Ley de Emprendedores -parece que ese será el nombre corto que se use, y ahí queda la terminología de moda de “emprendedores” en vez de “empresarios”- es una complejísima ley de nombre, planteamiento y contenido puramente económicos, y vigencia inmediata, que incluye una lista larga y heterogénea de materias que, en enumeración no exhaustiva, abarca Derecho Societario, Seguridad Social, extranjería, contabilidad, Derecho Concursal, impuestos, seguros, reforma del sistema financiero, prevención de riesgos laborales, contratos del Estado e índices hipotecarios.

Y en esta ley de nombre, planteamiento y contenido puramente económicos resulta que hay unos artículos que, colados de rondón, afectan y afectarán a nuestros estudiantes y a nuestros docentes de todos los niveles, al sistema educativo, y por tanto a la sociedad, pero sin que la sociedad se haya enterado.

Lo que se dice en este post no lo leerá en los muchos análisis jurídicos que se están haciendo sobre esta Ley. Esto no es un análisis jurídico. Esta bloguera, siendo consciente de la importancia de los aspectos jurídico-económicos de esta ley, considera que son MUY importantes otros puntos de la ley que NO son económico-jurídico, y que están pasando desapercibidos. Y son muy importantes porque TODO lo que afecte a Educación es un tiro de larga distancia, que condiciona la sociedad por generaciones.

Veamos esos preceptos que afectan a Educación y sistema educativo. En primer lugar, dentro del Título I “Apoyo a la iniciativa emprendedora” (¿?), figura el siguiente

CAPÍTULO I Educación en emprendimiento (sic)

Artículo 4. El emprendimiento en la enseñanza primaria y secundaria.

1. Los currículos de Educación Primaria, Secundaria Obligatoria, Bachillerato y Formación Profesional incorporarán objetivos, competencias, contenidos y criterios de evaluación de la formación orientados al desarrollo y afianzamiento del espíritu emprendedor, a la adquisición de competencias para la creación y desarrollo de los diversos modelos de empresas y al fomento de la igualdad de oportunidades y del respeto al emprendedor y al empresario, así como a la ética empresarial.

2. Las Administraciones educativas fomentarán las medidas para que el alumnado participe en actividades que le permita afianzar el espíritu emprendedor y la iniciativa empresarial a partir de aptitudes como la creatividad, la iniciativa, el trabajo en equipo, la confianza en uno mismo y el sentido crítico.

Artículo 5. El emprendimiento en las enseñanzas universitarias.

1. Se promoverán las iniciativas de emprendimiento universitario para acercar a los jóvenes universitarios al mundo empresarial.

2. Las universidades fomentarán la iniciación de proyectos empresariales, facilitando información y ayuda a los estudiantes, así como promoviendo encuentros con emprendedores.

Artículo 6. Formación del profesorado en materia de emprendimiento.

1. El personal docente que imparte las enseñanzas que integran el sistema educativo deberá adquirir las competencias y habilidades relativas al emprendimiento, la iniciativa empresarial, la igualdad de oportunidades en el entorno empresarial, y la creación y desarrollo de empresas, a través de la formación inicial o de la formación permanente del profesorado.

2. El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, en colaboración con las Comunidades Autónomas, promoverá que los programas de formación permanente del profesorado incluyan contenidos referidos al emprendimiento, la iniciativa empresarial y la creación y desarrollo de empresas.

Por favor, lector, lectora, lea con atención esos artículos. En una ley económica sobre “emprendedores”, hay tres artículos que obligan a incluir en todo el sistema educativo, desde primaria a la Universidad, objetivos, contenidos y esa larga lista de “cosas” clásicas de la jerga del sector pedagógico, sobre cómo aprender a emprender y como imbuirse del espíritu emprendedor. Y desde la infancia. Y simultáneamente, se impone a los docentes de todo el sistema educativo, desde primaria a la Universidad, la obligación de formarse en esas misma materias, para poder impartirlas.

El “espíritu emprendedor” (sic) forma parte entonces del sistema educativo

  • desde la infancia a la Universidad
  • sin que usted, lector, lectora, se haya enterado, ni conste debate público
  • y sin que se introduzca todo esto en la Ley Wert que en efecto sí trata sobre Educación, pese a la simultánea tramitación de ambas leyes.

No acaba ahí la normativa sobre Educación metida en una norma económica. Está además este otro precepto:

Disposición adicional novena. Miniempresa o empresa de estudiantes.

1. La miniempresa o empresa de estudiantes se reconoce como herramienta pedagógica.

2. Reglamentariamente, se determinarán los requisitos, límites al estatuto de miniempresa o empresa de estudiantes y los modelos que facilitarán el cumplimiento de sus obligaciones tributarias y contables.

3. La miniempresa o empresa de estudiantes deberá inscribirse por la organización promotora del programa miniempresa en el registro que se habilitará al efecto, lo que permitirá a la miniempresa realizar transacciones económicas y monetarias, emitir facturas y abrir cuentas bancarias.

4. La miniempresa o empresa de estudiantes tendrá una duración limitada a un curso escolar prorrogable a un máximo de dos cursos escolares. Deberá liquidarse al final del año escolar presentando el correspondiente acta de liquidación y disolución.

5. La miniempresa o empresa de estudiantes estará cubierta por un seguro de responsabilidad civil u otra garantía equivalente suscrito por la organización promotora.

Lector, lectora, por favor, vuelva a leer el apartado 1 de esta disposición adicional novena: “1. La miniempresa o empresa de estudiantes se reconoce como “herramienta pedagógica“. Magnífico que el Boletín Oficial del Estado “reconozca” las herramientas pedagógicas, y en una normativa económica.

Puede usted sacar sus propias conclusiones, si ha tenido la paciencia de llegar hasta aquí. Las discutibles conclusiones de esta bloguera se exponen a continuación.

Que en una normativa de emprendedores simultánea en tramitación a la Ley de Educación del ministro Sr. Wert se introduzcan modificaciones sobre las materias que han de impartirse, las obligaciones del profesorado, los objetivos, las herramientas docentes, sorprende o, mejor dicho, a esta bloguera le parece incomprensible. No obstante, el preámbulo de la ley de Emprendedores lo “explica” en los siguientes términos:

En el Capítulo I –«Educación en emprendimiento»– se incorporan medidas para que los jóvenes adquieran, a través del sistema educativo, las competencias y habilidades requeridas para emprender.

La idea del emprendedor y de la cultura empresarial como elementos indispensables para el desarrollo económico y social de España se ha venido introduciendo de forma expresa en algunas etapas educativas, pero se considera necesario subrayar y ampliar este elemento, incorporándolo como objetivo específico en todas las etapas de la educación básica, así como en la Formación Profesional y en el bachillerato. Consecuentemente, se encomienda a las administraciones educativas la revisión y adecuación de los currículos de las enseñanzas regladas a estos nuevos objetivos.

Para fomentar la cultura del emprendimiento resulta necesario prestar especial atención a las enseñanzas universitarias, de modo que las universidades lleven a cabo tareas de información y asesoramiento para que los estudiantes se inicien en el emprendimiento.

A efectos de promover a través del sistema educativo la cultura del emprendimiento es esencial que el profesorado reúna las competencias y habilidades necesarias para cumplir de forma eficaz tal objetivo. A tal efecto, se contemplan medidas que inciden tanto sobre la formación inicial, como sobre la formación permanente del profesorado, siempre en colaboración con las Comunidades Autónomas.

Además, las medidas que esta Ley introduce en el ámbito educativo deben completarse con las de la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa, que prevé la estimulación del espíritu emprendedor a través de la posibilidad de elección de las trayectorias educativas más adecuadas y de la creación de las condiciones para que todos los alumnos puedan adquirir y expresar sus talentos.

Si usted, después de leer estos párrafos del preámbulo -ni una palabra más de explicación incluye la ley-, ha comprendido las razones de que elementos esenciales del sistema educativo completo, desde primaria hasta la Universidad, se regulen

  • en una norma que no es de Educación, sino económica
  • simultáneamente además a una ley de Educación que se pretende omnicomprensiva,
  • y además, tratándose de una ley que no es orgánica,

me alegro por usted.

En cuanto al fondo del asunto, esta bloguera lo considera inaceptable. ¿En qué queremos que se formen nuestros estudiantes? ¿Por qué tiene que estar esto en el sistema educativo? ¿Por qué deben impartir eso los docentes? ¿Y además sin debate alguno? ¿Es que no hay nada que debatir? ¿Queremos que se les imbuya a nuestros estudiantes que, les guste o no, tendrán que arreglárselas para buscarse la vida como autónomos, y por tanto, trabajadores precarios sin las ventajas de un trabajo estable por cuenta ajena, que queda descartado? El tan cacareado “espíritu emprendedor” esconde, sin apenas careta, un planteamiento economicista, el de la precariedad: olvídese de encontrar trabajo estable en una empresa, que no lo va a haber, y o usted se busca un “autoempleo” -asumiendo costes y riesgos, por supuesto- o lo lleva claro.

En cuanto a qué se va a impartir y aprender, ¿será el “emprendimiento” tipo Walt Disney que nos venden o el de la descarnada e ingrata realidad? Y la ética empresarial a la que se refiere la ley, ¿la de quién se va a enseñar? ¿Ética empresarial?¿La de las grandes empresas y los responsables de las asociaciones empresariales que, día sí, día también, nos dejan con la boca abierta con sus dislates, abusos y fraudes, que el Gobierno no solo no disuade, sino que apoya? ¿Qué enseñamos?

  • ¿Que el sistema económico de Españajistán difícilmente funciona sin “engrasar” a los que hay que “engrasar” y los que no quieran pasar por ello están en desventaja?
  • ¿Cuántos caen en la lucha, y pasan a la ruina, que está la calle llena de autónomos?
  • ¿Que quienes lo tienen fácil son lo que disponen de la financiación y los contactos de sus familiares, y ayuda mucho pasar por las escuelas de negocios, carísimas?
  • ¿Que los autónomos no tienen horarios, ni vacaciones, ni las mujeres bajas maternales reales, como bien saben, sin ir más lejos, las innumerables abogadas que trabajan por cuenta propia, la inmensa mayoría?
  • ¿Que no hay mejor seguro de salud que ser autónomo, porque el autónomo no puede permitirse el lujo de ponerse enfermo?
  • ¿Que como de verdad se gana dinero es llevándolo a los paraísos fiscales, que es donde lo tienen las empresas del IBEX?
  • ¿Que lo barato y rentable es pagar poco, exigir mucho y contratos breves a los trabajadores, y que estos sean preferiblemente huérfanos sin parientes, no sea que se muera algún familiar y haya que dar permiso para ir al entierro?
  • ¿Que lo mejor, y por eso lo hacen las grandes empresas, es usar mano de obra de los países más pobres, donde los costes laborales son ínfimos, la seguridad incluso física de los trabajadores inexistente,  es posible usar menores y tampoco hay responsabilidades medioambientales?
  • ¿Que en caso de problemas, hay que echar la culpa al maquinista?
  • ¿Que no pasa nada por buscar contratos en países donde mandan dictadores, o con corrupción rampante, y si hay que pagar el convoluto se paga?
  • ¿Que cuantas menos mujeres mejor, y ahí está el IBEX y su corta lista de consejeras?

¿Eso enseñaremos? ¿Eso aprenderán nuestros estudiantes? ¿Quién define la ética empresarial que hemos de enseñar y aprender? ¿El Gobierno que está haciendo todo lo posible para dar carpetazo a la corrupción y a las estafas de las preferentes?

Esta bloguera piensa que el concepto un tanto angélico del sistema educativo en la normativa actual no ha dado buen resultado. Lo aprecia así, sin ir más lejos, cuando corrige exámenes universitarios en los hay quien escribe “separación de bienes” con uve, cuando  no siempre se toma en consideración el esfuerzo o cuando lee en los periódicos el preocupante porcentaje de alumnos -y alumnas- que justifican -a estas alturas- la discriminación de la mujer y los malos tratos. Pero lo que no puede compartir en absoluto es una ley de Educación que parte de que la educación es el motor de la economía -cuando ha de ser el motor de los valores democráticos y solidarios, y la vía para la igualdad y la no discriminación-,  y que, en consonancia con ello, en una Ley de Emprendedores, que no de Educación, se modifique el sistema educativo para formar personas conscientes de, y conformes con, su precariedad económica y laboral desde la infancia, y para que tengan como objetivo y horizonte los nuevos ciudadanos el máximo lucro personal, pues una empresa se define por el ánimo de lucro.

Y lo que ciertamente no puede compartir es que dé lecciones de ética empresarial quien corta el bacalao como lo está cortando.

Son ya muchas cosas, y esta bloguera se acuerda de una parábola india, al parecer muy antigua. Es la parábola del elefante y los seis hombre sabios pero ciegos; circula en diferentes versiones de número de personas, partes del cuerpo del elefante y descripción.

Para saber cómo es un elefante, que ninguno de ellos Imagenha visto nunca, deciden  palparlo, y cada cual, casualmente, palpa una parte del cuerpo del elefante. Uno palpó una oreja, y dijo: “El elefante es como un gran abanico“. Otro, una pata:  “es como un tronco de árbol“. El tercero palpó la cola, y afirmó que era como una soga. El cuarto palpó un colmillo, y dijo que era como un sable. El quinto tocó el costado, lleno de barro, y dijo que era como una pared agrietada. El último palpó la trompa, y afirmó que era como una serpiente.

Pero cuando se toca la pata y se trata de Desigualdad y Precariedad, se palpa el lomo y se trata de  Desigualdad y Precariedad, y en el colmillo y la oreja y la trompa y la cola se trata de Desigualdad y Precariedad, difícil es no deducir, por muy ciego que se esté, y aunque no se sea sabio, que aquí de lo que se se trata es de Desigualdad y Precariedad; y las mayúsculas son deliberadas. Y de ética, mejor ni hablamos.

Verónica del Carpio Fiestas

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Acerca de Verónica del Carpio Fiestas

Abogada desde 1986. Colegiada ICAM nº 28.303 Profesora de Derecho Civil en el Departamento de Derecho Civil UNED desde 1992 Despacho profesional: C/ Santísima Trinidad, 30, 1° 5, 28010 Madrid (España) Tf.(+34) 917819377 e-mail veronica@delcarpio.es Twitter @veronicadelcarp Página web personal www.delcarpio.es Tengo DOS blogs jurídicos: El bosque y los árboles https://veronicadelcarpio.wordpress.com/ Rayas en el agua https://elotroblogdeveronicadelcarpio.wordpress.com/
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5 respuestas a Aprender, emprender

  1. No sabía nada de esta ley (como la mayor parte de los españoles, supongo). Como profesor, me siento horrorizado y indignado.
    Gracias por dar a conocer la noticia y por el análisis.

  2. Rafael dijo:

    La definición del emprendimiento que nos venden la encontré hace poco en un librillo de un curso de emprendimiento y gestión empresarial que lo regalaba un periódico de tirada nacional.
    Es el mito de la persona que forja su propio destino, que no le debe nada a nadie y al que se le debe respeto o incluso, sumisión.
    Cito textualmente: Un emprendedor es una persona que ante la vida muestra una actitud de liderazgo y de acción. Es, ante todo, un ser humano que forja su propio destino en la vida, haciendo realmente lo que quiere, aquello con lo que se siente a gusto y libre. Al emprendedor no le van demasiado las ataduras y también puede llegar un momento, seguro, en que la rutina le aburra. Es tal vez por ese espíritu turbulento de cierta rebeldía, que bulle contínuamente por lo que el emprendedor necesita un cierto sosiego y apoyo emocional, que frecuentemente se lo proporciona la pareja que tiene al lado, con la que trata de establecer vínculos de complicidad.

    ¿No recuerda el anuncio de un coñac de la época franquista en la que cuando el hombre emprendedor llegaba a su casa, se sentaba en el sofá y la mujer le traía las zapatillas y la copa de coñac?

    Además, desprecian el estudio, la lectura y los conocimientos: Un emprendedor no deja que le escriban el guión de su vida, se muestra como protagonista de la misma. Como verás, esto tiene poco que ver con los conocimientos. Lo cual no quiere decir que ciertos conocimientos no sean necesarios, en especial aquellos que tienen que vercon las habilidades propias para gestionar tu desarrollo personal y profesional.

    ¿Es esto lo que le vamos a enseñar a nuestros hijos?

    • Lo más peligroso es que los medios de comunicación son cómplices, en el sentido penal del término, de esto. Esa literatura de ínfima calidad humana y social, el mito del hombre-hecho-a-sí-mismo y mensajes conexos de autosuficiencia y poderío, figura, dice usted, en un librillo difundido por un periódico. Si en efecto es así, el periódico está colaborando a difundir eso, sin que sepamos a qué ocultos intereses económicos se debe esa difusión. No me extraña, porque constato cotidianamente cosas análogas. Bien vamos con este cuarto poder..

  3. Rubén Nieto dijo:

    Si nos tomamos la molestia de relacionar hechos aparentemente inconexos, como se hace en esta entrada, el resultado es verdaderamente escalofriante. En mi opinión, se está aprovechando la coyuntura económica para modelar una sociedad en la que reinen la precariedad y la desigualdad. Lo que nos están haciendo es muy, muy grave. Si, como profesional de la educación, me preocupa sobremanera lo que aquí se expone, como ciudadano me escandaliza.
    Algo habrá que hacer.

  4. ceutadigital dijo:

    Excelente análisis, como siempre. Felicidades y gracias por hacernos ver lo que esconde el texto

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