Indultos

Este post va de indultos, “desindultos”, banqueros, gobiernos, reyes, espías, pederastas, Estado de Derecho, ilusiones ópticas, Constitución, medios de comunicación e igualdad. Es un poco largo, pero hay fotos de paisajes.

Observe atentamente esta imagen:

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Si la mira fijamente, fíjese qué curioso, y esto es un clásico de las ilusiones ópticas, podrá ver una copa o dos caras.

Pongamos ahora esta imagen al lado de otra, en la que se invierten los colores:

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Observe ahora que probablemente le resulta más fácil distinguir las caras, dado que el negro se percibe más que el blanco.

Y ahora pregúntese por qué está haciendo esto. Por qué está dejándose distraer de lo que de verdad pasa en la vida real intentando distinguir una cara o una copa, mirando fijamente unas imágenes que además no son ni caras ni copas, sino siluetas para una ilusión óptica. Que es lo que hacen los medios de comunicación, obligándole a centrar su interés para que decida usted si son caras o en copas, como si fueran de verdad caras o copas, cuando son simples perfiles, siluetas irreales. Y mientras usted mira fijamente y se pone a intentar saber si son caras o copas, ahí sigue el mundo real, que no reflejan los medios de comunicación. Usted verá qué prefiere ver: caras, copas o realidades. Y ahora, hablemos de indultos, pederastas, kamikazes, Constitución, Montesquieu y Estado de Derecho.

El rey de Marruecos ha indultado a varios presos, a petición -o no- del rey de España. Entre los indultados hay un pederasta español, que, al parecer, es además un espía. Tras manifestaciones callejeras en Marruecos -no ha sentado muy bien que se indulte a un pederasta-, el rey de Marruecos ha hecho algo al parecer sin precedentes: revocar el indulto, si bien cuando ya el indultado estaba en paradero desconocido.

Usted puede, por ejemplo, escandalizarse por varios motivos. Por indultarse a un pederasta. Por haber espías españoles que sean pederastas. Por pagar con nuestros impuestos a espías que, además, tienen esa conducta.  rosaPorque tenemos un rey que pide indultos -o no- a otros reyes, lo que no figura entre sus funciones constitucionales, y le hacen caso, y que además entre las peticiones haya una sobre un pederasta quizá espía. O por no estar acreditado que este señor sea un espía, y aun así todo el mundo lo diga. En este punto esta bloguera pone una foto de una flor, para que ante tanta cosa repugnante usted no olvide que sigue habiendo cosas hermosas e impolutas, aunque sean tan efímeras y frágiles como una rosa blanca.

Pero no se deje engañar por lo que, incluso planteado así, son siluetas que no son ni copas ni caras. Siluetas asquerosas, sí, pero incluso así, siluetas.

Porque la cuestión va mucho mucho más allá. La cuestión es la esencia de la democracia y la esencia del Estado de Derecho

La cuestión es que en un Estado de Derecho el rey no indulta, ni, mucho menos, se inventa “desindultos“. Un derecho concedido, sea de forma graciable o no graciable, no puede ser anulado por las buenas. Para eso están los tribunales, donde los hay, funcionan, se aplica la separación de poderes y son independientes. Si el rey ha conferido un derecho, dado queda; porque en Derecho funciona, lector, lectora, el santa Rita Rita lo que se da no se quita, salvo que se utilicen los mecanismos legales para quitar derechos ya conferidos.

Al parecer el mecanismo legal para quitar derechos ya conferidos en Marruecos es el mismo que se usa para conferirlos: la santísima voluntad del rey, Montesquieusin audiencia siquiera del afectado. A usted puede parecerle muy bien que se anule el indulto a un pederasta, porque a usted  le repugnan los pederastas. Pero la tiranía consiste en hacer el autócrata lo que le dé la gana, sin control judicial, sin audiencia del interesado y por las bravas. Y desde ese punto de vista, lo cierto y verdad es que se ha otorgado un indulto, y después se ha quitado. Por cierto: la simpatía que siente esta bloguera por los pederastas es la misma que siente por los dictadores, o sea, cero, y por los regímenes políticos que permiten las arbitrariedades autocráticas, o sea cero, y por los sistemas judiciales sin máximas garantías como,  por cierto, podría ser el marroquí, o sea cero. A cambio siente mucha simpatía por ese señor de la imagen, el que inventó la separación de poderes: Montesquieu.

Y si de verdad es posible que un indultado desindultado vaya a la cárcel o se lo detenga para que vaya a la cárcel es que algo grave pasa en un Estado, que difícilmente será de Derecho. Y algo grave pasa también si en España se detiene al que ha sido indultado y desindultado en otro país colaborando con un desindulto que no hay por dónde cogerlo.

Y ahora se va a tratar del indulto en España.  Disculpen los expertos constitucionalistas que se explique lo que a continuación se va a explicar de esta forma tan burda, que esto no es para especialistas.

En España el indulto, según la Constitución, también es facultad del rey. No del Gobierno. Lo que sucede es que el rey no puede firmar nada por sí solo; necesita refrendo del Gobierno. La facultad es pues formalmente del rey, pero en realidad del Gobierno.  Un residuo de la autocracia, el más infame, pringoso residuo, de cuando la Justicia y la Gracia sí residían en el rey que lo era por Derecho divino quien, además, naturalmente, ostentaba TODOS los poderes. El “perdón real” lo otorgaba el mismo que dispensaba justicia. La Justicia y la Clemencia eran atributos del Dios omnipotente; por tanto, lo eran del rey absoluto – el mismo que curaba enfermedades con solo tocar con las manos-, y se mantuvieron en el rey no absoluto, y curiosamente, se mantuvieron en las repúblicas dentro y fuera de España. Esto, lectora, lector, viene de antes de Montesquieu y la separación de poderes; de muchísimo antes de la democracia. Decir que es medieval es remontarse muy poco.

Y esta arbitrariedad se mantiene en España, asen democracia, con una ley vigente de 1870, de cuando el Ministerio se llamaba de “Gracia y Justicia”, de forma que no permite ningún tipo de control judicial, como un as en la manga en beneficio del Gobierno de turno, sus amigos y sus intereses y, si se tercia, de pobres diablos que robaron, tuvieron una riña o vendieron droga, a los que la demora de un sistema judicial sin medios les ha obligado a ir a la cárcel muchos años después de cometer el delito y cuando ya están integrados, porque es más barato que dar medios a los tribunales. Como cosa extrañamente indiscutida, que lo único que se discute no es que HAYA indulto, sino a QUIÉN se concede, o no se concede y es pasmosa la ilusión óptica que están generando constantemente los medios de comunicación. El verdadero debate NO es a QUIÉN se concede sino POR QUÉ el Gobierno tiene, a estas alturas, posibilidad de hacerlo, y por si fuera poco, de forma incontrolada.

El único control judicial que se permite es el de que no se extienda más allá de la pena, como en reciente sentencia declaró el Tribunal Supremo en el caso del banquero Sr. Sáenz. Ese señor del Banco de Santander que se ha jubilado hace poco con una pensión de 88 millones de euros 88, bastante más del doble de los 34 34millones de euros del presupuesto de 2013 del Ministerio de Justicia para justicia gratuita, o sea, para defensa por turno de oficio de los que no tienen medios para pagar quienes les defiendan.

Este caso es especialmente significativo, y puede usted comprobar todos los datos hasta en wikipedia. El Sr. Sáenz  fue condenado por un caso de denuncias falsas. Siendo presidente de Banesto, denunció a unos señores, que fueron a la cárcel.  Los hechos que se imputaban a esos señores por el banquero denunciante eran falsos, y los tribunales han declarado con sentencia firme que el banquero sabía que eran falsos cuando denunció a esas personas. Por tanto, como consecuencia de esta utilización fraudulenta de los tribunales, varios inocentes estuvieron encarcelados, y un montaña-nevadabanquero es legalmente un delincuente.

En este punto, esta bloguera va a poner otra foto de un paisaje nevado hermoso e impoluto, para recordar que todavía existen cosas hermosas e impolutas.

Al banquero lo condenaron, y su condena es firme. El Gobierno socialista del Sr. Zapatero lo indultó, cuando ya estaba en funciones en sus últimos Consejos de Ministros después de haber perdido unas elecciones, en 2011, y además anuló simultáneamente los propios antecedentes penales que impedían a ese señor seguir ostentando altas responsabilidades en bancos. €En 2013 el Tribunal Supremo anuló esa supresión de antecedentes penales efectuada a la vez, y por tanto el Sr. Sáenz, pese a lo que quería el Gobierno del Sr. Zapatero, ya no podía seguir siendo banquero, pues tener antecedentes penales, conforme a la normativa bancaria, impedía ser banquero. La solución la dio entonces rápidamente el Gobierno del PP del Sr. Rajoy, mediante el hábil sistema de modificar la legislación bancaria, para que el requisito de “honorabilidad” legalmente exigible a banqueros no fuera aplicable a un condenado en firme por haber denunciado en falso a unos inocentes que fueron a a la cárcel por su denuncia. En este punto, y tras un fugaz  escándalo ya olvidado, el Sr. Saénz, a quien el Banco de Santander, donde a la sazón estaba, no quiso retirar de su puesto porque era muy valioso, finalmente se jubiló en 2013, con una jubilación de 88 millones de euros.

Edificante caso de varias cosas: del poder de la banca y de la colaboración entre dos partidos políticos para solucionar los verdaderos problemas de España, a saber, que en España alguna vez se condene a algún banquero, no ya por estafar dinero, sino por mandar gente inocente a la cárcel. Y eche un vistazo a la hemeroteca, y verá que algo muy parecido de colaboración entre esos dos partidos pasó con el GAL -terrorismo del Estado y guerra sucia contra ETA- y con FILESA -financiación ilegal del PSOE-; los condenados  del PSOE, incluyendo un exministro por el secuestro cuando era ministro de un pobre señor, el Sr. Marey, que no tenía nada que ver con ETA y que tuvo la mala suerte de pasar por allí- fueron indultados por el PP. Y en este punto se incluye otro hermoso paisaje impoluto, para evitar las naúseas y para recordar que siguen existiendo cosas hermosas e impolutas como la nieve y que, además, pese a todo, existe el sol.

Lo más interesante de esa sentencia del Tribunal SupremoTS, a la que puede usted acceder aquí , y poniendo el ratón encima del enlace, puede leer usted la nota de prensa, es que deja claro que los indultos NO son susceptibles de anulación en los Tribunales. Por tanto el Tribunal Supremo solo ha podido anular, no el indulto en sí, que no puede conforme a esa ley de 1870 que regula los indultos, ley que está tal cual se publicó en el siglo XIX salvo, poco más o menos, algún pequeño detalle modificado en 1988, sino esa extensión ilegal del indulto a algo que no permite esa legislación: la supresión de antecedentes penales.

Y ahora hablemos de kamikazes. A usted le pareció escandaloso que se indultara a un conductor que condujo en dirección contraria y mató a una persona. A usted le pareció escandaloso que ese conductor estuviera defendido por el mismo importante despacho de abogados, Uría&Menéndez, donde trabaja como abogado un hijo del  Ministro de Justicia, Sr. Ruiz-Gallardón.  A usted le pareció escandaloso que el Sr. Ministro de Justicia alegara, para “explicar” el indulto, que el condenado padecía epilepsia, cuando no consta que haya tenido ningún otro brote, el Tribunal declaró que no la tenía y asociaciones de afectados por epilepsia han pedido infructuosamente aclaración de por qué el Sr. Ministro vincula epilepsia con delito. A usted todo eso le ha podido escandalizar;  en su día, porque se le habrá olvidado ya. También podrá escandalizarle quizá que uno de los mayores despachos de abogados de España, sito en Madrid,  contratara como abogado al hijo del Sr. Ministro de Justicia, cosa que hizo cuando ese ministro era alcalde de esa misma ciudad, Madrid. No se ponen más paisajes de nieve, para no abusar.

Pero esto, siendo grave, TAMBIÉN son siluetas, una ilusión óptica también generada por los medios de comunicación. Y hay MÁS ilusiones ópticas, cuando por ejemplo, hacen referencia a los recursos presentados a la desesperada por la familia del fallecido por la actuación delictiva del kamikaze. Si esta bloguera estuviera en caso de esa familia, TAMBIÉN habría recurrido, aun siendo muy consciente de la cruda realidad, como sin duda lo es esa familia.

Porque, yendo al fondo, la cruda realidad, y esto ya no son siluetas, es que un indulto NO puede anularse ni siquiera si se acredita que hubo trato de favor. Ni el del kamikaze, salvo que, ojalá, el Tribunal Supremo dé con un argumento hasta ahora desconocido. Más aún: tampoco podría probablemente anularse si se acreditara, y se habla en pura hipótesis, que se tratara de un indulto concedido a cambio de precio. ConstituciónBasta para que no pueda anularse con cumplir las pocas cosillas formales que prevé la propia ley, y que el indulto no sea general porque lo prohíbe la Constitución. Es pues un islote de la máxima arbitrariedad no susceptible de control, que no genera responsabilidad alguna y que, además, sirve para anular ilimitadamente decisiones judiciales penales, atacando por tanto la separación de poderes. Pobre Montesquieu.

Y que no  se diga que se trata de minorar los excesos de las leyes penales y evitar los efectos indeseados de la tardanza injusta de los tribunales. Si las leyes están mal, se cambian, y si los tribunales van lentos, se les dan medios y mecanismos procesales para agilizar. Y no se diga que el indulto existe en otros sitios, que mal vamos si se argumenta para mantener lo malo que lo malo existe en otros países. Por ejemplo, en Estados Unidos, donde sirve para conmutar la pena de muerte, porque allí la hay; como, por cierto, prevé la propia ley española de indulto de 1870. Porque en 1870, lector, lectora, sí había pena de muerte en España, como la ha habido hasta después de la Constitución; no se ha eliminado hasta 1995, y la Constitución sí la permite en tiempos de guerra. Con pena de muerte sí podía tener este despropósito algún sentido, partiendo de que la pena de muerte ES en sí misma un gravísimo despropósito.

Pero ahora  no tenemos pena de muerte. Lo que tenemos es un residuo prehistórico del poder omnímodo y divino del rey, pero concentrado en el Gobierno, una prerrogativa -observe el término- que se coló, arrastrado de normativa inveterada, sin verdadero debate en la Constitución,as la cual prohíbe en su artículo 62 los indultos generales, en el entendido de que permite, si se quiere, los concretos a personas individuales, y con la sola limitación, artículo 102, de que no es posible aplicarlos a los miembros del propio Gobierno -mientras lo son, no DESPUÉS, que ahí está el caso del exministro socialista Sr. Barrionuevo indultado por el caso GAL-.  Y, aparte de los especialistas, sin debate público serio, hasta ahora sobre la propia ESENCIA y NECESIDAD de la institución del indulto. Salvo los pocos detalles introducidos en 1988, ningún partido ni régimen ha querido cambiar la Ley de indulto de 1870, ni es previsible que vayan a prosperar las razonables propuestas actuales de cambio por muy razonables juristas. Porque, lector, lectora, es muy cómodo para TODO Gobierno tener un as en la manga. Para ayudarse a sí mismos y a los que de verdad mandan y, si procede, unos a otros. El último recurso, baratísimo, para evitar responder por la corrupción y ayudar a los poderes fácticos.

Por no hablar, y este segundo aspecto ya, con ser gravísimo, es ciertamente secundario, de la absoluta arbitrariedad, no ya en concederlos sí o no, al gusto, sino en el CÓMO se concede, con qué alcance. El Gobierno puede 1) concederlos en todo o en parte, o 2) conmutar la pena por lo que, sin criterio alguno previsible ni exigible por motivo alguno, en cada momento parezca oportuno, o 3) establecer o no requisitos añadidos graduando además como quiera (por ejemplo, a condición de no delinquir en equis años).  O sea, el indulto se concede, no ya sin necesidad siquiera de decir POR QUÉ se concede o no, sino, cuando se concede, de acomodarse a criterios y decir por qué concede ASÍ. Y en cuanto a publicidad, se publican en el Boletín Oficial del Estado; y frecuentemente, por cierto, en sábado, cuando nadie lo lee.

Como usted ve, lo único que diferencia lo que hay en este punto de un país donde no hay Estado de Derecho es que aquí el Gobierno no puede revocar sus propios indultos, ni extenderlos a lo que no sea la propia pena, porque lo que es en otorgarlos y controlarlos, estamos prácticamente igual.

estatua del general Manuel Cassola en el parque del Oeste de MadridSi usted, lector, lectora, pasea un día por el Parque del Oeste de Madrid, verá una estatua: la de un (para esta bloguera) desconocido, vestido de militar, del que esta bloguera solo sabe lo que pone en el pedestal: que era teniente general, se llamaba Manuel Cassola y vivió en el siglo XIX. La estatua es la de la foto, y lo que figura en el pedestal son estas extraordinarias palabras que al parecer se le atribuyen:

EL EJERCITO DEBE ESTAR ORGANIZADO DE SUERTE QUE NADA TENGA QUE TEMER DE LA INJUSTICIA NI QUE ESPERAR DEL FAVOR“.

La cosa es fácil: sustituya “Ejército” por “Estado” y tendrá el Estado de Derecho:

“EL ESTADO DE DERECHO DEBE ESTAR ORGANIZADO DE SUERTE QUE NADA TENGA QUE TEMER DE LA INJUSTICIA NI QUE ESPERAR DEL FAVOR“.

Se aprovecha para decir una última cosa y no ciertamente la menos importante. El Sr. Ministro de Justicia de España es hombre. El banquero indultado por el PSOE y “reindultado” por el PP, hombre.  Hombre, el presidente del Gobierno que indultó al banquero. Hombre también el ministro de Justicia a la sazón. Todos los magistrados que forman la sección 6ª de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo, la que anuló parcialmente en indulto hace unos meses, hombres. El presidente del Banco de Santander que tras eso mantuvo en el banco al banquero delincuente, hombre. El presidente del Gobierno que ha modificado la legislación bancaria para conseguir que el banquero delincuente indultado pueda seguir siendo banquero, hombre. Hombre el ministro de este Gobierno del que depende la legislación bancaria, al igual que el presidente de la Asociación Española de Banca. La única mujer que hay en toda esta historia es una que no está en esta historia: la que está escribiendo esto.

Y ahora, mire fijamente de nuevo esta imagen de abajo y piense si los medios de comunicación reflejan que en todas estas historias de dineros y poderes, en esta y en otras muchas, no hay mujeres, igual que tampoco reflejan lo relevante: que da igual que el indulto sea injusto, porque será irrevocable.

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Verónica del Carpio Fiestas

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Acerca de Verónica del Carpio Fiestas

Abogada desde 1986. Colegiada ICAM nº 28.303 Profesora de Derecho Civil en el Departamento de Derecho Civil UNED desde 1992 Despacho profesional: C/ Santísima Trinidad, 30, 1° 5, 28010 Madrid (España) Tf.(+34) 917819377 e-mail veronica@delcarpio.es Twitter @veronicadelcarp Página web personal www.delcarpio.es Tengo DOS blogs jurídicos: El bosque y los árboles https://veronicadelcarpio.wordpress.com/ Rayas en el agua https://elotroblogdeveronicadelcarpio.wordpress.com/
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2 respuestas a Indultos

  1. Javier dijo:

    Cada día , me voy convenciendo más , de no tener ninguna fe en la justicia. Casos, que lo corroboran hay miles, y dentro de la judicatura supongo que se conocerán más. Se ponen penas desproporcionadas a delitos , faltas, sin el menor sentido humanitario, por jueces demasiado legalistas o contaminados por medios, política, o por sus propias convicciones. Al final las sentencias se firman sobre unos papeles escritos, que a veces forman verdaderas montañas por recursos de gente que se lo pueden permitir,mientras que ciudadano común, se ve afectado y enfrentado a la justicia, por tartazos, hurtos,o protestas a dirigentes políticos con penas de cárceles, más propias del siglo dieciocho. Cualquier cosa viene a ser delito, que te puede suponer privarte de libertad, como si privarte de libertad fuera una sanción menor. Otro mundo es posible, pero para eso necesita que también luchen de una manera activa aquellos que tienen en sus manos más medios y conocimientos. Como son políticos, prensa, profesionales como abogados , juristas y jueces, que a veces tienen que aplicar leyes, que no comparten, pero contra las que no levantan la voz, porque en definitiva como norma general de esta sociedad, es más rentable dejarse llevar.

    Gracias

  2. Rubén Nieto dijo:

    Me ha encantado esta entrada. Muchas gracias por compartir estas ideas con tanta claridad y con tan fino humor.

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